Beneficios del Omega-3 DHA para la retina

Estudios demuestran que dietas que contienen un 9,5% de Omega-3 DHA inhiben completamente la degeneración de la retina inducida por la N-Metil-N-nitrosourea. En cambio las dietas que contienen solo un 4.75% de DHA (grupo EPA+DHA) o solo EPA no tuvieron un efecto protector.

(Biol Chem 2003;278:14677-14687)


¿Por qué el DHA es el ácido graso Omega-3 más adecuado?

El DHA es el ácido graso Omega-3 más abundante en el cuerpo porqué está presente en todos los órganos, especialmente en el sistema nervioso central, en el esperma y en la retina. El contenido de DHA es, habitualmente, entre 5 y 30 veces superior al de EPA en la mayoría de órganos. El DHA es el ácido graso más beneficioso para la salud humana. Es esencial para el sistema cardiovascular, para el desarrollo cerebral y para la capacidad de aprendizaje en los niños, para los ojos y el sistema nervioso y las situaciones de tipo inflamatorio entre otras.

Diferentes estudios han demostrado que una ingesta adecuada de DHA es fundamental pero nuestra dieta habitual presenta un déficit. La organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda ingerir 150 mg de DHA y EPA al día, cantidad que la dieta habitual de un ciudadano de nuestras latitudes no asume, ya que se encuentra especialmente en el pescado azul, un producto cada vez menos consumido incluso en nuestra dieta Mediterránea.

Otros organismos internacionales aconsejan cantidades diarias superiores de DHA y EPA:

  • Asociación Internacional para el Estudios de los Ácidos Grasos y Lípidos (ISSFAL) 650 mg
  • Agencia Francesa para la Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA) 500 mg
  • Fundación Británica para la Nutrición (BNF) 1250 mg
  • Ministerio de Sanidad Danés 300 mg

En particular, para el DHA las ingestas diarias recomendadas por estos organismos son:

  • ISSFAL 325 mg (mínimo 220mg)
  • AFSSA 120 mg

¿Existen diferentes Omega-3?

Dentro de los ácidos grasos Omega-3 podemos destacar los 3 más importantes:

  • El alfa-linolénico (ALA)
  • El eicosapentaenoico (EPA)
  • El docosahexaenoico (DHA)

El cuerpo es capaz de producir EPA y DHA a partir de ALA. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que la administración de ALA no genera las cantidades fisiológicamente necesarias de DHA y EPA.

En cuanto a la administración de DHA y EPA, las últimas recomendaciones sugieren que la vía más eficiente para el incremento de concentraciones de un ácido Omega-3 es la administración de dicho ácido específicamente. No obstante, en un planteamiento más general, la administración de DHA garantiza una concentración básica de EPA, mientras que la administración exclusiva de este último disminuye la concentración de DHA.

Por tanto, si queremos aumentar nuestra concentración de DHA lo mejor es suplementarlo al organismo de forma concentrada en DHA, con baja cantidad de EPA. Hay que considerar que el pescado azul contiene EPA y DHA en proporciones variables según la especie.


El Omega-3 DHA y el sistema nervioso central

Desde el punto de vista nutricional, un aporte dietético adecuado de DHA, suplementado cuando resulte insuficiente, garantiza una intervención en el sistema nervioso central, ya que la concentración de EPA en este tejido es puramente testimonial.


¿Cómo debe ser un Omega-3 de alta calidad?

La opinión de diferentes expertos es que los ácidos grasos Omega-3 deberían cumplir ciertos criterios para sus aplicaciones de suplementarlo a la dieta:

  • La producción de ácidos grasos Omega-3 debe seguir criterios similares a los estándares farmacéuticos, incluyendo controles de calidad en todas las etapas de producción para asegurar su pureza y calidad.
  • Utilizar en el suplemento concentraciones iguales o superiores a un 60% de Omega-3 respecto al total de ácidos grasos.
  • La relación Omega-3/Omega-6 en el suplemento debe ser mayor de 50:1

Estas recomendaciones están de acuerdo con las conclusiones del artículo sobre Omega-3 publicadas en la revista American Journal of Clinical Nutrition, que además destaca como punto importante para su recomendación por los médicos la necesidad de realizar más ensayos clínicos que permitan determinar el potencial real de los ácidos grasos Omega-3 tanto a nivel preventivo como terapéutico.

(Am J Clin Nutr 2006;84:5-17)


¿Por qué consumir Omega-3?

Hoy en día es un hecho admitido por la comunidad científica que el consumo de ácidos grasos Omega-3 representa un beneficio para la salud en general. Una gran cantidad de estudios con ácidos grasos Omega-3 han demostrado su importancia en la dieta.

Los Omega-3 existen de forma natural en el cuerpo humano, aunque por lo general en cantidades excesivamente bajas. Diversos estudios básicos, clínicos y epidemiológicos han reportado ventajas importantes en el consumo de ácidos grasos Omega-3 en campos tan diversos como cardiología, neurología, situaciones inflamatorias crónicas, oftalmología, pediatría, ginecología, etc

Los Omega-3 son unos componentes críticos para el desarrollo y funcionalidad del cerebro.