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Lunch

 

Hace ya unos 40 años que no nos estamos alimentando como nuestros abuelos hicieron... ya no seguimos la dieta mediterránea, una de las más sanas que existen. ¿Qué ha pasado para que hayamos abandonado nuestros saludables hábitos? Pues todo un cambio social que tiene que ver con varios factores.

 

El ritmo de vida tan ajetreado que llevamos y la incorporación de la mujer al mercado laboral han contribuido a que se dedique menos tiempo a hacer la compra, a elaborar menús y cocinar. 

 

Por otro lado, la industria alimentaria ha introducido alimentos procesados en las cadenas de distribución habituales, con lo cual llegamos al supermercado y vemos los estantes plagados de comida preparada o semipreparada con ingredientes de baja calidad o directamente poco saludables. Esto es especialmente dramático en el caso de las grasas, donde los beneficiosos Omega 3 se han visto desplazados por los Omega 6 y aceites y grasas saturadas e hidrogenadas.

 

La relación saludable de Omega 6/ Omega 3 se considera como mucho de 4 a 1, y ahora estamos entorno al 30 a 1. A esto hay que sumarle que la principal fuente de Omega 3 es el pescado azul, y que su consumo también ha disminuido drásticamente. Las consecuencias de estos hábitos alimenticios no son solo el sobrepeso. De hecho el déficit de Omega 3, en concreto su principal representante, el DHA, es universal actualmente e independiente de que haya o no sobrepeso de base. 

 

Esta falta se traduce en procesos inflamatorios de fondo, poca capacidad de respuesta ante los estresantes celulares externos, mayor riesgo cardiovascular y envejecimiento celular...

 

Por otro lado, la contaminación actual de los mares, hace que nos planteemos la alternativa de la suplementación con Omega 3 libre de contaminantes como más saludable que la ingesta proporcional de pescado azul.

 

Afortunadamente, cada vez más en los últimos años, están apareciendo restaurantes, cadenas de supermercados, cooperativas de consumidores, comedores escolares, que apuestan por la vuelta a una alimentación sana, basándose en productos de proximidad y poco elaborados, a veces ecológicos, respetuosos con la manera en que han sido cultivados o criados. Esperemos que esta corriente saludable se expanda y sea accesible para todos.